14. Santa Gaza de Palestina


Ercilia Arbeely Maberek es su nombre completo, impreso en relieve en su tarjeta del Poder Judicial. Tiene perfume de mujer del Cantar de los Cantares descifrado por un Coronel en ciego y en desgracia decidido a descabezarse con una 45 reglamentaria. Buscando el momento y el sitio adecuado. Todo sin compromiso, como dijo el mesero al señalar las virtudes de su ubicación en el restaurante para los apuntes y la espera.

DiManso pidió atención y repasó lo que harían el resto de la tarde. El atractivo era el descenso por el camino espiral de acceso al punto activo de la excavación, 220 metros debajo del borde del cráter donde se encuentran.

Afuera, a la sombra del contenedor, la Africana tenía compañía: era una Freewind sin polvo, rojo arisco, asiento negro, casco de visor oscuro sobre los controles contra el parabrisa, 650 de un cilindro con personalidad, detalles, toques puntuales que calmarían la agresión de ciertos caminos.

DiManso apuntó el láser rojo en la pantalla, siguiendo las etapas en las tres décadas desde el inicio de la excavación del cráter. Otro diagrama detallaba los pasos de penetración, desgarre explosivo, extracción, trituración, separación y embarque del carbón. Los demás minerales de valor se desvían hacia separaciones más agresivas con tóxicos penetrantes, pesados y eternos.

Hay dos trenes siempre en tránsito entre el punto de extracción y Puerto Bolívar, en la Bahía Portete. Cada tren tiene 120 vagones y 2 locomotoras Diesel. 50.000 toneladas métricas de carbón triturado al día hasta Puerto Bolívar. El flujo ininterrumpido a los cargueros minimiza su estadía. Las tripulaciones raramente desembarcan. Algunos creen que los cargueros hacen todo sin gente. Llegan vacíos, cargan y se van, ni qué tal, qué novedad, ni hasta la vuelta. Mejor callar, no oír, y no ver. Como los monitos. Ni vienen vacíos, ni se van con sólo carbón, y si no se ven tripulantes debe ser porque se los quiere invisibles.

Sncronizate con la TumbadoraSincronizate que llegó la Tumbadora < > Foto Gino Lofredo (2009)

En la penumbra, el Reta sintió que DiManso lo observaba cuando se mencionó Portete, como si quisiera tomarle el pulso a su memoria en la textura del rostro, los párpados, labios, frente. Lo compartido esa noche seguía tibio detrás de una membrana de amnesia. La última voz en Portete dijo que Ingrid mujer le haría conocer el fondo del Cerrejón y la boca de la Soledad.

¿Quién es ésta que surge cual la aurora,
bella como la luna, refulgente como el sol,
imponente como batallones?

Cuando DiManso llevaba a las visitas al recorrido final hasta el fondo de la mina, pasaron por la cafetería del personal, que, según explicaba el Gerente de Alimentación, trabaja sin interrupción 24 horas diarias y 7 días por semana, el 7/24 de moda. Al Reta le llamó la atención la enorme pared del comedor, con consignas pintadas con letras mayúsculas que parecían chorrear entusiasmo al margen de lo que pudieran significar, asunto que al Reta no le quedó claro. Le dejaron sacar una foto y más tarde la miró con más detenimiento:

Anshippia = Bienvenidos los hombres
Anspia = Bienvenidas las mujeres
Jama vare = Hola Amigo

Luego fotografía otra pared con una leyenda más extensa: “El Pueblo Wayuu y los demás habitantes nativos de La Guajira se benefician con la actividad minera en El Cerrejón accediendo al empleo con ingresos dignos, servicio de salud familiar del trabajador y ambientes para la recreación y el esparcimiento. El Cerrejón, además, apoya las actividades culturales de la región, los orfanatos, jardines infantiles y las bandas barriales de música de cada ciudad guajira”. Sonaba bien, aunque lo de los orfanatos desentonaba.

El Reta no supo cómo ni por qué decidieron permitirlo. Mientras los visitantes se acomodaban en busetas para el recorrido, uno de los de audífono detuvo al amigo de la Freewind y al Reta y les ordenó preparar las motos y seguir a los de Seguridad en las dos Freewinds adaptadas con luces parpadeantes rojas y azules, bocina sirena, megáfonos y una cartuchera de cuero a cada lado para calzar sin estorbo el arma reglamentaria. Las motos eran de color blanco ambulancia, con las luces prendidas. Una hizo punta y la otra cubría a los viajeros por detrás. Los cuatro salieron en fila. La Dra. DiManso junto a Ercilia Maberek los miraron pasar con lo que al Reta le pareció envidia, como si ambas quisieran estar con ellos y no en las busetas amarillas con el aire acondicionado. Ese deseo callado en las dos mujeres hizo que el Reta se sintiera mejor cotizado, menos arrugado por el tiempo. Bajando por la izquierda se cruzaban de frente con las volquetas cargadas. De sentirse cotizado pasó a respirar el polvo de la insignificancia: montado en la Africana, su casco quedaba por debajo de los ejes de las volquetas. El conductor los miraba pasar con cuidado y ternura desde su cabina a la altura de un tercer o cuarto piso urbano.

Enduro a Cielo Abierto - El Cerrejón - Guajira - Fuzz G. LofredoHonda Africa – Suzuki Freewind – Enduro a Cielo Abierto – El Cerrejón – Guajira
Fusión Gino Lofredo (2009) – El rótulo amarillo en cuarto superior derecho señala ubicación original de los fósiles de Titanoboa Cerejonensis.-

El valor de lo exportado en 2008 con la tonelada que se mueve con el petróleo a $140, rondaría los $5.000 millones de dólares. El alcance de las ganancias, las identidades de beneficiados y perdedores es otro asunto, misterios intratables en la contabilidad del Poder. 5.000 millones, pero es sólo un número. Casi tan poco alimenticio como la raíz de menos uno. Lo que sí se palpa es el carbón. Las unidades térmicas en que puede transformarse, las moléculas que acelere, el hierro que funda, las turbinas que ponga en movimiento. Eso sí se toca y quema. Los papelitos verdes y los altibajos en cuentas electrónicas son sólo el eructo mezquino de la contabilidad. Transitoria expresión del trabajo de los muertos y 55 millones de años de poner sol en negros enlaces matrimoniales. Sol, yuyos, agua, carbón, energía, trabajo, acumulados, papelitos de colores: arrogante biomasa mamífera en danzante reciclaje. Y alguien debe hacer el esfuerzo y estimar los costos de lo que dejará de ser para siempre. No es fácil pero no es imposible.

Las mandrágoras exhalan su fragancia.
A nuestras puertas hay toda suerte de frutos exquisitos.
Los nuevos, igual que los añejos,
los he guardado, amado mío, para ti.

hornos-lofredo

Gaza (Enero 3, 2009) – Silencio de los Inocentes – Foto Gino Lofredo – Patagonia (2006)

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Alguien huele a Patchouli, dijo el visitante de gafas modelo aviador Gran Guerra Patria que por la edad pudo haber descubierto ese aroma en los sesenta, atravesando en discos de vinilo Las Puertas de la Percepción, o matando arroz con herbicidas que llegaban en barriles Monsanto pintados de franjas naranjas y negras. Agente Naranja. La Naranja Asesina. Allá no era para matar las plantas de coca, las amapolas o la marimba. Allá era para que nadie pudiera esconderse entre los arbustos, para hacerlos invisibles e incendiarlos vivos. Monsanto. Los de la semilla de Soya. Acá fumigan generosamente: El Cesar, La Guajira, Sierra Nevada. Un vergel para el agricultor, esta zona. Pasan por El Cerrejón a veces y bajan a tanquear en la pista privada. Dicen. Yo no sé en realidad. ¿Usted, qué opina?

Ahora es el Roundup de la Monsanto otra vez. El glifosato que te mata hasta la cera de las orejas. El aviador de antaño sabe del tema. ¿De qué lado habrá aprendido? Lo de la Naranja Asesina venía de la mano de la benzina con el gel de poli estireno. Dow Chemical. Barato y práctico. Disponible cerca de cualquier campo de batalla. Pegajoso sobre la piel en llamas. Recuerda, por supuesto, la foto que todos recordamos. Buena foto, ¿verdad? Ahora están de moda las luces de bengala de fósforo blanco: ideal para situaciones urbanas. Ilumina el centro de operaciones. Ciega los visores infrarrojos. Desorienta y expone a los francotiradores.

Y siempre se da el caso del fósforo blanco encendido penetrando el rostro que estaba cubierto por tules de quinceañera en un barrio demolido de Gaza, por ejemplo. Barrios y fiestas desintegrados en Gaza por bombas enviadas del cielo por algoritmos sin piloto, por la artillería israelí desde el mediterráneo, por los misiles disparados por ciegos cableados al ordenador de un F-16´s. ¿Se entiende, verdad? Así se hace para matar 1.500 palestinos, la mitad niños, todos humanos; y dejar tres mil o cinco mil más alimentando moscas en los pasillos de enfermerías. Y sí, tendrá que aguantarse el desvío del camino carbonífero por unos instantes más, disculpará la imposición. Debemos honrar a quienes rechazaron el silencio impuesto por Israel, el agresor. ¿Qué hacer con los charlatanes y los mudos que ocultaron, mintieron y nos explicaron motivos y razones citando los Ravioles y Garabatos del Mar Muerto? Orar por que puedan llegar a perdonarse.

Te quemo en vida los ojos, amada enemiga,
en nombre de mi derecho a existir
y seguirte matando por siempre:
ardiente prima de mi sangre,
hasta que la maldición y el diluvio nos separen,
que el Fósforo Blanco ilumine tu llanto.
Feliz aniversario doncella vecina
Amén, Shalom, Así Sea

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Middle East Anonymous Scotland bw

Imagen Anónima – Rescatada por Xeeo49444 Flickr – exhibida en Edimburgo, Escocia 2009

Hojas de Ruta

ISBN: 9780984525621
Autor: Gino Lofredo

Hojas de Ruta es una novela ilustrada de viajes y aventuras. Su autor Gino Lofredo logra con sorprendente acierto, ironía y desopilante humor cruzar las fronteras entre géneros y construir un producto único. Hojas de Ruta tiene la potencia de un híbrido: fotos, mapas, ficción, hechos reales y voces ricas en individualidad que transcurren por conexiones temporales e inesperadas. Candide en la Tercera Edad rodando en Moto por Colombia y América Latina. ¿Quién es Aparicio Retaguardia? Un doble agente, un ingenuo reportero, un solitario motociclista jubilado, una versión senil de Tintín, o un Papá Noel que recorre América Latina sobre dos ruedas: Don Aparicio es todo ello, y a la vez, ninguno. Hojas de Ruta gira en torno al viaje que realiza este personaje tras aceptar una riesgosa misión, desde el sur equinoccial de Colombia hacia el desierto de La Guajira, hasta la frontera con Venezuela. En los distintos sitios de arribo, Aparicio tiene la sabiduría de un palabrero Wayuu y la ironía de un diablillo que hace autopsias en vivo a los engaños del mundo criollo. Solamente estos rasgos esquizoides permitirán transmitir con fidelidad enrevesada las facetas de un continente. Hojas de Ruta sobrepone a la linealidad del viaje, las realidades paralelas de la memoria y las curvaturas del tiempo mostrando en Colombia algunos rostros de América Latina: violencia mercenaria, gente asombrosa y geografía imponente… Las aventuras de Don Aparicio evocan a la distancia a Candide, a Kerouac, al Easy Rider de Dennis Hopper y Jack Nicholson y al filósofo de Zen y el Arte de la Mantención de la Motocicleta. Todo desde una cuarta edad que no se resigna.

1. Portal de las Estrellas
2. Cruz del Sur
3. El Desierto Protector
4. Pijao de Oro y Almanaques
5. El Mago de Palmira
6. Maicao: Testigos Presenciales
7. Pájaro Rengo
8. Inolvidable Portete Bahía
9. Fuga de Acordeones
10. Pase sin Compromiso
11. Mecánica Sócrates y Juventus Spa
12. My Favorite Things
13. Mandrágora, Almizcle y Sándalo
14. Santa Gaza de Palestina
15. Complícame la Trama, Baby
16. Cambio de Bases
17. Le Business Model del Secuestro
18. Trastienda de Arenas Betancourt
19. Fantasías de Medellín
20. Trastienda de Fangio
21. Fondo de Ojo, Confesión en Seco
22. El Almirante, las Perlas y el Fraile
23. Pueblo, Riel y Carbón
24. Cambia, Todo Cambia
25. Despiste de Madrugada
26. Piernas, Cintura y Arrastre
27. La Trastienda de Satanás
28. Acople, Credos y Padre Nuestros
29. El Triangular de Job
30. La Máscara Roja
31. Precisas Instrucciones
32. Rapsodia de Sísifo
33. El Gran Escape
34. Gasolina Express


Al salir de la mina al Reta le pidieron que escribiera algo en el libro de los comentarios para visitantes. Iba a hacerlo, cuando leyó la última entrada, sin fecha: “Solo digo ¡ANAYAWATSHU VARE! ¡Gracias Amigo! Gracias a todos los que hicieron posible esta visita”. El Reta, que no se destaca por locuaz, escribió: ¡Lo Mismo Digo!, montó en la Africana y retomó la ruta.

El lector detecta una deformación en el tema narrado. Tiene razón. No le mentiremos al respecto. Aparicio Retaguardia cumple años el 3 de Enero.  En el 2009 Israel lanzó una ofensiva masiva por aire, por tierra y lanzando misiles desde el mar contra la llamada franja de Gaza, la ciudad de Gaza que se construyó a partir de los campos de refugiados palestinos expulsados por Israel en la segunda mitad del Siglo XX.  La ofensiva israelí causó en esa semana casi dos mil bajas de civiles: cientos de niños, ancianos, familias enteras. Usaron explosivos anti personal, los que desgarran ojos y vísceras con esquirlas afiladas. Bombas incendiarias. Prohibieron la imágenes de las masacres.Confiscaron fotos y video, grabaciones de voz. Los gritos. No sucedió.

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Desplazados de Rwanda Salgado

Campamento de desplazados de Rwanda – Foto Sebastiäo Salgado – Proyecto génesis (2005)

Los medios se plegaron sin mayor pataleo. Para la población de Gaza fue la quincena del holocausto del 2009, otro que agregar a la larga lista. El término con significado patentado por la División de Psicología y Epistemología de la Historia de Mossad. Teólogos del Detergente Cerebral. Aparicio Retaguardia normalmente ignora o no se entera de las calamidades y barbarismos con que se manejan las relaciones internacionales. Tan repetitivos, redundantes. Esta vez se tragó tanta indignación que no la podía expulsar de las tripas. Dejó de hablar y comer. Estuvo encerrado en un Motel de camioneros y el consuelo de las amigas del camino.  Se sintió groseramente engañado, como si le escupieran ácido en los ojos, y le pisotearan la conciencia, como si los payasos de verde se burlaran de la sal en las lágrimas del prójimo.  No se pudo evitar la deformación en la trama, esos globitos inflados en las arterias de la aventura.

Pero volviendo al Patchouli, dicen también que sirvió, hace cinco décadas, para expresar el repudio a una guerra, encubrir la presencia de la iguana, Punto Rojo Guajiro, justamente entonces, erotizar secreciones y, en una voltereta maravillosa, para rociar los cadáveres indochinos en las fosas comunes y ocultar el hedor, podredumbre, maldiciones, culpas pasajeras y, además, permitir disfrutar el placer de las matanzas, ritualizar el desequilibrio colectivo. Y saber lo que se hace ¿no?

Pero cambiemos de tema de una vez y cerremos este asunto:  T.E. Lawrence, Coronel de Inteligencia, por ejemplo: hablaba árabe con los matices de su vasto alcance, era arqueólogo y conocía la historia de esos pueblos como muy pocos, cualquiera fuese su identidad. Sabía aprender y podía enseñar a los árabes tanto como el tiempo le permitió.

Lawrence era experto en explosivos y eso le sirvió para incapacitar el ferrocarril turco del Hedjaz. Hizo literatura y cruzó desiertos en camello. Amó a los árabes más que a su propio pueblo. Pero lo realmente importante fue su pasión por las motocicletas. Exaltado por la velocidad. Viajero y amante solitario. Murió en un incidente trivial en un camino vecinal, intentando evitar atropellar a unos colegiales en bicicleta. Disculpe lector la distracción. Sucede que el Reta siente una admiración sin condiciones por Lawrence desde que vio con su padre el debut del film de David Lean, un Domingo de invierno, en 1962. Téngale paciencia. Le rogamos humildemente.

Lawrence Dagger Portrait va

Thomas E. Lawrence (1888-1935) – Rebelión en el Desierto – Fotos de Archivo – Gino Lofredo

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O'Toole Lawrence SharifPeter O’Toole and Omar Sharif – Lawrence of Arabia – David Lean (1962)

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Dejemos de una vez los dramas y la nostalgia. Retomemos la situación esa noche en el restaurante. Ercilia se plantó en la puerta del Salón sabiendo que allí lo encontraría. Deslumbrante como pirotecnia de la eterna primavera. Inéditos y jadeantes perfumes. Lo ve y no entra. Se clavan las miradas y aguantan. Acá, por la tranquilidad del lector, debemos hacer una pausa, porque hay que mostrar detalles para que se lo conciba en su batiente efervescencia: Está de cuero negro mate, chaquetilla que respira, remarca y muestra lo que deberá proteger, delicados refuerzos en hombros y codos, pañuelo rojo al cuello abierto, pantalón fino, permeable y opaco, guantes que dejan desnudos los dedos delgados, uñas prácticas, tocadas apenas con un esmalte de rubor y lunas transparentes, no falta nada y todo parece bien cuidado, protegido, como es debido en una salida nocturna en moto.

El Reta se siente harapiento, obeso, enano, anciano y acude al bastón apoyado contra la silla como para tener de dónde agarrarse si la cosa se complica. Toma con firmeza el bastón y respira a fondo, imaginándose, por un instante, que el video entra en sana y rápida reversa rejuvenecedora. Y así es. Su ropaje andrajoso coba cierta elegancia. Siente claramente la retracción casi quirúrgica de su cintura, de sus pectorales chorreados, el tejido flojo debajo de la quijada, las ojeras permanentes. Cirugía Extrema instantánea, sin siquiera un moretón: de las que se sueñan pero que no hay quién haga ni quién pague.

Esa sensación del Reta podría atribuirse a un repentino enamoramiento doble: con Ercilia y consigo mismo. Un ataque brutal de autoestima mitómana y pasaríamos al próximo episodio que es la cena. Pero la mesa está triangulada por espejos y el Reta los recorre dispuesto a enfrentar la triste realidad. Se equivoca, porque los reflejos confirman lo que siente y si la cosa viene bien para qué discutir: a una juventud devuelta no se le mira el bastón, podría resultar el proverbio. Entonces la cosa está pareja y se acercan como es debido, sin dejar de admirarse, desinhibidos, disfrutando.

El mesero mira el encuentro desde una media distancia prudente. Sobre la barra, espera un barrilito con hielo y un espumante helado. Una campanilla suena en la cocina. El mesero se acerca a la mesa saludando a Ercilia con una corta reverencia, sonrisa de póker y un Bienvenida Doctora Ercilia Maberek. Hice preparar una entrada especial: ostras asadas, almejas al ajillo. Pruebe y vemos. ¿Le parece?

Acomodarse toma unos instantes. Respirar con normalidad, un poco más. Hay que consultar otra vez los espejos y confirmar lo imposible. Cuando el mesero se dirige hacia la mesa con las bandejillas de mariscos y el espumante, el Reta se pregunta ¿y ahora qué viene? Lo dice en voz alta. Ríen con despreocupada alegría, como si todo estuviese en el guión que todavía no leen. Llega una decena de clientes con hambre buscando sitio, indecisos. Al escuchar la risa de los comensales se les contagia el ambiente y entran para ser recibidos por el amigo salonero: Damas y Caballeros, pasen, por favor. Sigan adelante, sin pena. ¿Juntos? No. ¿Dos mesas entonces? La animada conversación entre recién llegados confirma que encajan. Le muestro estas mesas que son las dos más acogedoras. Y luego si desean las acercamos. Sin compromiso. Bienvenidos.

banana-carmen

Banana Split – Carmen Miranda – Foto Niccola Ungaro (1952)

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~ by lofredo on August 22, 2010.

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